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miércoles, 7 de julio de 2010

UN ENCUENTRO



Era un luminosa noche cuando un erizo y una sombra roja con forma de anciana se cruzaron en el claro de un bosque.

En el extraño encuentro, el animal fue dotado de verbo, aunque él no lo supo hasta más tarde; entonces, sólo sintió un desconocido frío recorriendo su nuevo cuerpo y un terror paralizante, por la estrenada lejanía del suelo y la asombrosa cercanía de cosas tales como los frutos de los árboles. Pasaron los años, hasta que una noche, añorando la criatura su antiguo estado, la anciana sabedora de su silencioso anhelo, le susurró en forma de viento: 

-Si ya no hablas con nadie y te forjaste escudo, ¿qué puedo concederte que ya no tengas?.

El desgraciado se echó a llorar y justo cuando estaba comenzando a recordar las alegrías que había compartido siendo hombre, aquéllas que después habría olvidado, tomó conciencia de que el encantamiento se había producido; miró hacia arriba y tras reconocer a la bruja, a pesar de su negra vestimenta, se adentró velozmente en la oscuridad del bosque.


                                                                          V.H.Gª. Brea 

14 comentarios:

angelino carracedo frutos dijo...

AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH! UNA ILUSTRACIÓN ME MANDA HACER VIOLANTE, O ERA LA SRTA. BREA (QUE ME DA), MENUDA CONDENSACIÓN, LO ESTÁ TANTO QUE ADEMÁS CONDENSARLO MÁS EN UNA ILUSTRACIÓN... MENUDO RETO. EN ESTE MOMENTO ME ENCOMIENDO A LOS DIOSES, Y QUE EN VARIOS DE MIS PRIMEROS SUEÑOS ME CONCEDA VISITAR ESE BOSQUE, A VER CON QUÉ COÑO VUELVO.
BUENO, Y GRACIAS POR EL ENCARGO, CREO.

MERCURIO dijo...

MUCHAS GRACIAS A TI, CRITICUSLUPUS. CONFÍO PLENAMENTE EN EL ÉXITO DE LA MISIÓN. ESTOY DESEANDO VER TU ILUSTRACIÓN...

Anónimo dijo...

¿Este erizo tuvo algún dilema como Gregorio Samsa?

MERCURIO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
MERCURIO dijo...

Bueno, bueno ¡tendremos que pensar en qué puntos en común tendrían el dilema de un hombre metarmofoseado en cucaracha y el de mi erizo (hecho hombre por un encantamiento)!.. GRACIAS POR PASARTE, ANÓNIMO

MERCURIO dijo...

metamorfoseado, quería decir (qué difícil jaja)

Anónimo dijo...

Quizá Gregorio Samsa también tuvo algún encanto que su miedo le impidió mostrar.

De los erizos escribió Luis Cernuda al comienzo de “Donde habite el olvido” (igualmente él tuvo miedo):

“Como los erizos, ya sabéis, los hombres un día sintieron su frío. Y quisieron compartirlo. Entonces inventaron el amor. El resultado fue, ya sabéis, como en los erizos”.

MERCURIO dijo...

Te agradezo de veras, Anónimo -¿no serás un erizo?- que compartas ese bello texto de Cernuda que, además, invita a la reflexión...

Volviendo a mi animalillo suelo referirme a él porque la dualidad del hombre con su máscara frente al modo de ser de los animales, se me antoja que es una diferencia que desaparece, aparentemente, en el caso del erizo...

Anónimo dijo...

Seguramente tu erizo no tiene que ver con Gregorio Samsa. En “Ética como amor propio” Savater escribe:

Gregorio Samsa vive agobiado por la obligación de mantener a sus poco considerados padres y a su hermana; detesta el trabajo burocrático que rutinariamente se obligado a hacer, aunque ni ante sí mismo se atreve a reconocerlo. Samsa se considera esclavizado y atrapado sin remedio por lazos de chantaje afectivo que no se siente con fuerza para romper. Un día se convierte en un ser monstruoso, en un insecto humano, como forma de mostrar a su familia y a sí mismo de modo explícito su sufrimiento y protesta. De este modo obtiene que se le dispense de su condena a trabajo forzado y espera ganarse los amorosos cuidados de aquellos a los que has entonces ha mantenido abnegadamente. Pero fracasa: la familia se horroriza ante su nuevo aspecto, siente repugnancia y aborrecimiento, le encierran, le marginan y finalmente le dejan morir de hambre. En lugar de haber intentado emanciparse de su condición manipulada por la vía de atreverse a ganar mayores cotas de autonomía, Samsa adopta la deformidad como manifestación de atribulada impotencia para conseguir atención y mimos, es decir, busca otro tipo de sumisión aun más regresivo. Así empeora su situación y bloquea a su propia costa las salidas que habría podido utilizar para resolverla.

MERCURIO dijo...

Gracias. He leído la interpretación de Savater; me gustó.

Al respecto, considero que todos somos Gregorio Samsa las ocasiones en que, por el temor de perder la posibilidad de tener a quienes culpar de nuestra propia situación, preferimos sacrificar nuestra autonomia a asumir la responsabilidad que conlleva tomar nuestras propias decisiones, desde la libertad (bueno la que es posible, claro)...

María García Romero dijo...

Querida amiga, es la segunda vez que intento, sin éxito, dejarte un comentario.
Quería expresarte, el sentimiento poético y reflexivo de tu texto, fiel reflejo de nuestros miedos y nuestras propias metamorfosis en aras de algo real o ficticio. Lo has logrado, tu solvencia en el verbo es manifiesta, así como la sensibilidad que te caracteriza.
Yo no poseo máscara alguna, el precio, justo a mi entender, es mi soledad física, no espiritual.
Volveré, más despacio, para seguir adentrándome en tu universo, y continuar ahondando en este sentimiento de amistad y admiración que te profeso.
Un gran abrazo.
María.(Macarena)

MERCURIO dijo...

Macarena ¡eres tú! ¡no me lo puedo creer! No te puedes imaginar que sorpresa me has dado. ¡Ya lo séeee! ¿cómo vas a ser tu un erizo? Si sólo hubiera personas como tú nunca se me hubiera ocurrido este textillo (qué tú, con tus poéticos ojos y tus generosas palabras conviertes en algo especial: pero, sí que lo es porque me permitió coincidir contigo) Un abrazo enorme.

Anónimo dijo...

lo siento, yo el otro día atropellé un erizo, aunque leyendo vuestros comentarios me cabe la duda si se lanzó bajo mis ruedas.

MERCURIO dijo...

Pues ten cuidadito con los coches si te cruzas con la bruja...

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